
-"Sabemos que las emociones son contagiosas. Si hay mucha felicidad en una habitación y alguien se incorpora al grupo acabará sintiéndose más feliz" Entonces lo apropiado es, según cuentas, que no se desampare al sentimiento, a la emoción. Si la felicidad es lo que en el fondo más anhelamos y buscamos, ¿por qué no se enseña en las escuelas a ser felices? ¿por qué no existe la tabla de multiplicar la alegría, la división empática, las sumas compartidas, las rectas de angustías...?
-Yo voy en busca de eso mismo; escuelas que no pretendan individuos aptos para la sociedad del negocio y la industria, sino individuos que puedan llegar a reconocer la felicidad de estar vivos, de ser lo que somos, y de estar donde estamos"
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