sábado, 12 de enero de 2013

II- LA PAPESSE


                                                                               II
                                                                         La Papisa



                                                                Gestación, acumulación


La Papisa tiene el número II, que en las numerologías corrientes se
asocia a la dualidad. Pero, en el Tarot, 2  no es [1 + 1]; es  u n valor puro,
en sí, que significa acumulación. La Papisa incuba.
La primera mujer de los arcanos mayores aparece enclaustrada, sentada  j u n t o a un huevo tan blanco como su rostro ovalado. Está doblemente en gestación: de este huevo y de sí misma.
Símbolo de pureza total, La Papisa revela en nosotros la parte
intacta que nunca ha sido herida ni tocada, ese testigo virginal que llevamos dentro, a veces sin saberlo, y que representa, para cada uno de
nosotros, un pozo de purificación y de confianza, un bosque virgen,
por explotar, fuente de potencialidades.
El encierro en el templo, convento o claustro lo simboliza la cortina que pende del cielo y se enrolla hacia el interior. La Papisa ha sido
vista a  menudo como una iniciadora,  una maga. Puede remitir a dos
grandes figuras principales: la Virgen María, inmaculada concepción
destinada a llevar a Dios en su seno, y la diosa Isis, fuente mágica de
toda fecundidad y de toda transformación.
Sobre su mitra, cuatro puntas indican el Norte, el Sur, el Este y el ....

Palabras clave:
Fe -  C o n o c i m i e n t o -  P a c i e n c i a -  S a n t u a r i o -  F i d e l i d a d -
P u r e z a -  S o l e d a d - Silencio - Severidad -  M a t r i a r c a d o -
Rigor -  G e s t a c i ó n -  V i r g i n i d a d - Frío -  R e s i g n a c i ó n . ..


Oeste: situada en el centro de los puntos cardinales, su conciencia está
ligada a la materia: la toma de conciencia se efectúa a través del cuerpo. Su mitra se sale ligeramente del marco, concentrándose en un
punto naranja. La Papisa viene hacia nosotros para hablar a la vez de
nuestra vida material y del espíritu puro.
Desde un punto de vista negativo, se puede leer su blancura como
frigidez, rigidez normativa, obsesión por la virginidad que conduce a
la castración, prohibición de vivir. Como mujer, puede ser una madre
nefasta que nunca permite que el huevo eclosione y que lo incuba con
gélida autoridad.
El libro que tiene entre las manos la destina al estudio y al conocimiento. De color carne, nos indica que La Papisa estudia las leyes de la encarnación humana. También se puede pensar, puesto que no está
leyéndolo, que ese volumen abierto  no es sino ella misma, esperando
que vengan a descifrarla, que la despierten. Remite también a las Santas Escrituras: La Papisa acumula el lenguaje de Dios padre, el lenguaje vivo. Por último, las diecisiete líneas señalan su relación con La
Estrella: la acumulación de La Papisa tiene por horizonte la acción del
Arcano XVII. En el sentido positivo e iniciático, La Papisa prepara una
eclosión. Espera que Dios venga a inseminarla.
Las tres cruces que adornan su pecho significan que, pese a estar
enclaustrada en la materia, pertenece a lo espiritual. Representa el
espíritu que habita en cada uno de nosotros y nos llama a comunicarnos con esa fuerza divina incorruptible. Fuera de la acción, en plena
recepción acumulativa, depura con intransigencia todo lo que pudiera impedir el paso a la energía divina.


En una lectura 
La Papisa se refiere a  menudo a un personaje femenino, la madre
o la abuela, que ha transmitido un ideal de pureza o una frialdad normativa. Suele encarnar a la madre fría, a la mujer sin sexualidad, que
encuentra su justificación en  una moral o un ideal religioso, que no
sabe ser tierna. Pero su exigencia de pureza también nos puede indicar  u n a muje r de elevada talla espiritual, una sacerdotisa, una terapeuta una guía, sea cual sea su edad. En amor, La
papisa está dispuesta a formar  una pareja basada en la unión de las almas.
El libro que tiene entre las manos puede
orientarnos asimismo hacia preocupaciones
del consultante relacionadas con el estudio o
la escritura: la Papisa se convierte entonces en
un escritor, un proyecto de libro o de cualquier otra obra, la gestación necesaria de una
acción, incluso una actriz que tiene que estudiar  u n papel, una contable,  una lectora asidua... O incluso la Virgen María en persona.
Enclaustrada, la Papisa sugiere aislamiento,
espera, soledad elegida o padecida. Su color
blanco puede indicar un deseo de que le dé
calor  u n a pasión amorosa, espiritual o creativa. Sexualmente, en el mejor de los casos vive
en la sublimación; en el peor, en la frustración.
El misterio de La Papisa encuentra quizá su
respuesta en su actitud frente al huevo que la
acompaña: si lo incuba con gran exigencia y
en alta soledad, puede salir de él un dios vivo.
¿No es el huevo de avestruz, en la religión
católica,  u n o de los símbolos del nacimiento
de Cristo?

Y si La Papisa hablara... 

«He hecho una alianza con el misterio que
llamo Dios. Desde entonces, en el  mundo material no veo más que Su manifestación. Cuando contemplo mi propia carne, o la madera, o
la piedra, descubro en ella la presencia del
Creador. Cada matiz, cada tejido, cada variación de la realidad es
una de Sus apariencias manifestándose en Su

infinita variedad. Vivo en el  mundo de la energía divina. Palpito con
toda la materia. Bajo mis pies, todo el planeta se estremece: también
es una manifestación Suya, sólo que más amplia. Vibro al compás del
universo, con el fuego, los océanos, las tempestades, las estrellas... La
energía de toda la creación viene a mí.
Sin embargo, soy un ser virgen. Nada ha entrado en mí más que el
impensable Dios, no conozco la impureza.
Sólo puedo tomar contacto con vosotros en esta dimensión intacta
y sagrada de vuestro ser, vuestra esencia virginal. Si venís a hablarme
de pasión, de sexualidad, de emoción, no os entenderé. Estoy mucho
más allá de todo eso, más allá de la angustia, e incluso de la muerte.
Pues si Dios está en la materia, ésta es inmortal, y ya no tengo miedo
ni deseo alguno.
Os ofrezco pues que os reunáis conmigo en lo que hay de divino
en vosotros. Si os volvéis como yo, podréis entrar en mí. Vuestro sufrimiento es impuro, vuestro pasado es impuro, no vengáis a mí con lo
que está poluto, salid de ese estado. Porque la impureza es una ilusión, así como la culpabilidad. ¡Aceptad el esplendor virginal de vuestro ser! Hay en todos vosotros, los seres humanos, un estado que sólo
se da a Dios, que sólo puede ser poseído por El y que está en constante relación con El. Lo mismo sucede en todo el  m u n d o vivo: en cada
planta hay un centro intacto. En toda lengua, lo que os habla es lo que
las palabras contienen de inefable.
Comprended que nada es vuestro, que no poseéis ese cuerpo, esos
deseos, esas emociones, esos pensamientos. Todo eso es de El, del desconocido eterno e infinito que os habita. Daos a El. Recibidlo.
Soy despiadada, exijo que hagáis esta labor y que abandonéis, para
uniros a mí, todo lo que no es digno de convertirse en el cáliz donde
la divinidad pueda alojarse. Soy como esos templos en los que se practica el exorcismo, en los que hay que descalzarse para entrar, en los
que se purifica el aire con incienso, en los que se lava a los creyentes
con agua bendita.
En unión con la potencia que percibo en todo, mis debilidades y
mis dudas se desvanecen. Habito mi cuerpo como un lugar sagrado,
puedo en cada instante darle el lugar que me corresponde. Estoy
inmersa en mi obra, y nadie me desvía de ella. Nadie puede tomarme
o sujetarme con sus sentimientos, sus deseos, sus proyecciones menta-
les. No se me distrae. Nadie puede desviarme de lo que quiero. Yo
misma no quiero nada, obedezco a la Voluntad divina.
No soy indulgente, soy inflexible. No poseo ningún secreto, pues
estoy vacía. Me doy a Dios, que es el único secreto.»

Entre las interpretaciones tradicionales de esta carta:
A c u m u l a c i ó n -  P r e p a r a c i ó n -  E s t u d i o -  V i r g i n i d a d -  E s c r i t u r a de
u n libro -  C o n t a b i l i d a d -  E s p e r a -  C o n s t a n c i a - Retiro -  M u j e r  f r í a -
P e r d ó n - Actriz  a p r e n d i e n d o su  p a p e l -  M o n j a -  M a d r e severa -
O b s t i n a c i ó n - Peso de la  r e l i g i ó n -  A i s l a m i e n t o - Frigide z -  P e r s o n a
de  g r a n calidad  m o r a l -  E d u c a c i ó n estrict a -  G e s t a c i ó n -  N e c e s i d a d
de calor - Idea l de  p u r e z a -  S o l e d a d - Silencio -  M e d i t a c i ó n -
S a b i d u r í a en  f e m e n i n o -  F i g u r a  c a r i s m á t i c a  f e m e n i n a - La  V i r g e n
M a r í a -  L e c t u r a de textos  s a g r a d o s
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