Galardonando con una mueca indiscutible,
siendo sensible a despertar el ánimo
¡Aun tú, si ajeno a tu consciencia,
al instante quieres hacerlo alado!
En aquellos años primerizos, su corazón sin decirle, concebía la alegría del amor, pero,
hoy existen más humoristas conscientes,
y la alegría a la que te somete, es la alegría que silenciosamente se comenta,
que vive dentro de él y quiere vivirte cerca.
Alegría que se esconde en las palabras vivas, en la mímica espléndida,
en la actitud del aire de benignidad
Su meta no es encerrarse,
quiere entregarte la virtud deseante.
Moldeado espíritu placentero consiguieron los que,
una sagrada trampa tendieron
La estirpe, la compañía allegada, el amor feliz, cuando el humor crecía en él,
aun ignorantes, enriquecían el espíritu de su, y de nuestro, sendero.
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