Muchas niñas, impresionadas por la fuerte personalidad de sus parientes masculinos, crecen con una timidez que les dificulta alzar la voz, moverse con libertad y expresar sus sentimientos. Para que se libere de esta molesta prisión psicológica, aconsejo a la consultante:
Asistir a cursos de danza del vientre (asi recupera sus naturales
movimientos femeninos), recibir cursos de canto, no para triunfar en este arte
sino para hacer descender su voz de la garganta hasta la región de sus ovarios.
Mientras el impulso de sus palabras no surja de su vientre, actuará como una
niña y no como una adulta. Y además puede inscribirse en un club de tiro, para
que aprenda a disparar con pistolas, rifles, y si es posible, con una
ametralladora. Esto le enseñará a exresar con seguridad y fuerza sus
pensamientos y emociones.
Alejandro Jodorowsky en "Manual de Psicomagia

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